Cine y muerte digna

Ciclo de cine y Muerte Digna organizado por Fundación Vivir en colaboración con FNAC Zaragoza
Comenzamos el ciclo de “Cine y Muerte Digna" "organizado por la Fundación Vivir un Buen Vivir y FNAC Zaragoza con la película “Un monstruo viene a verme”, de J.J.Bayona.

Al finalizar la proyección, Mar López, presidenta de la Fundación VBM y María José Ochoa, psicóloga y docente de la Formación VBM, moderaron un interesante debate. En una sociedad donde la muerte se ha convertido en un tabú, cada vez son más necesarios espacios de sensibilización y de opinión que ayuden a normalizar la muerte en una sociedad cada vez más tecnificada, pero con más miedo e invisibilidad a la muerte.

En la película se aborda de forma magistral la invisibilidad de los niños ante la muerte y la enfermedad, la soledad, los sentimientos de miedo y de culpa y la necesidad de tener una guía que nos permita transitar por el difícil proceso del afrontamiento de la pérdida.

Estas son las conclusiones del interesante debate que surgió después de la proyección de la película “Un Monstruo vino a verme”:
• Ante la muerte de un ser querido, es normal que surjan sentimientos de culpa, de rabia, de miedo, de soledad, y es necesario, sobre todo en el caso de los niños, tener un referente que ayude en el afrontamiento de la pérdida. En la película, el monstruo es el referente del niño, el que le ayuda a enfrentarse a sus propios miedos.
Es importante que a los niños no se les excluya de la enfermedad y muerte de sus seres queridos. Es necesario permitirles despedirse de ellos. La comunicación con los niños tiene que ser sincera, honesta y auténtica. En la película, las últimas escenas son las más auténticas, ya que surge la comunicación verdadera entre la madre y el hijo, cuando éste le da permiso para irse y puede despedirse.
• Afrontar la muerte nos permite afrontar la vida con plena consciencia de nuestro final.
• Para acompañar a otros es necesarios ser capaces de afrontar nuestros propios miedos ante la muerte.
Afrontar la realidad favorece la comunicación con el que se está muriendo; hay que saber cuándo y cómo hacerlo. Acompañar desde la presencia y la consciencia. La comunicación al final de la vida puede ser muy auténtica y sincera si somos capaces de acompañar al otro desde la honestidad, la valentía y la sinceridad.
• Las películas permiten educar respecto a la muerte. No existe cultura de afrontamiento de la muerte en los profesionales sanitarios. Se sigue considerando la muerte como un fracaso, y no como el final del ciclo de la vida.
Vivir un buen morir es personal, intimo e intransferible.
• Desconocimiento de la legislación vigente en muerte digna.
El humor desde el respeto y la sensibilidad al otro humaniza las relaciones de cuidado y acompañamiento.
• Importancia de los ritos de despedida para el afrontamiento de la muerte y la elaboración de un buen duelo.
Hay que dignificar el valor del cuidado y la figura del cuidador profesional y familiar, porque qué hay de mayor valor que saber cuidar a alguien, saber tocar a alguien, ser capaz de aliviar la tensión en el momento adecuado. En definitiva, encontrar quien nos dé la oportunidad de poder decir lo que verdaderamente sintamos, representado magistralmente en la película en la figura del monstruo.